La idea de Lili. Interferencia de ondas circulares: varias fuentes que se propagan y se suman, como piedras cayendo en un estanque. Es la metáfora literal del concepto, y sale de una fórmula, no de una foto.
Cada punto del lienzo suma la altura de todas las ondas que le llegan. Donde coinciden las crestas el agua sube, donde una cresta encuentra un valle se cancela. Eso es interferencia, y es lo que produce los patrones que no se pueden dibujar a mano.
Por qué encaja con la marca. Una onda sola es ordenada. Dos ondas que se cruzan producen algo que ninguna de las dos contenía. Es literalmente de lo que habla el concepto: lo que pasa cuando dos cosas se encuentran no es la suma de las dos.
La versión obvia de esto es el fondo azul de protector de pantalla que Lili mandó de referencia: anillos perfectos, del mismo brillo, de orilla a orilla. Eso no es agua, es un render.
Lo que lo saca de ahí son dos cosas, y ninguna es el color. Una: la onda se apaga con la distancia, así que hay charco y hay papel limpio, no un patrón que llena el cuadro. Dos: el grano pesa donde el color se está desvaneciendo y casi nada en el centro saturado, que es como se deposita el rocío de verdad.
Aire va en cero. Deformaba los anillos con una malla de ruido para que no salieran perfectos; se probó y enturbia el agua. La onda capilar se ve mejor redonda. El control se queda para poder verlo, pero no se usa.