El wordmark es tipografiado, no dibujado: Sentient, peso 400, y el signo al lado. Lo único que se ajusta a mano es el espacio entre letras, y ahí el ojo no lee distancias sino áreas de blanco. Este taller mide esa área par por par y deja moverla.
El botón Igualar óptico no reparte espacio igual: busca, por cada par, el corrimiento que deja la misma cantidad de blanco que los demás. Y el hueco de cada renglón va con tope, porque sin él la cuña que abre la A se come la cuenta y pide barbaridades.
Las dos pruebas viejas siguen siendo las buenas: desenfocar convierte las letras en manchas y deja ver el ritmo sin leer, y voltear quita el significado de en medio.
El par en negro entra en la cuenta del óptico; el gris se queda fuera pero se sigue midiendo. Las mayúsculas piden más aire que las minúsculas por naturaleza, así que meterlas en la misma media aprieta unas y abre otras.
El bloque de arriba va tal cual a lab/web.css, y el de abajo a la
función nombre() que arman la landing y el laboratorio. Los dos o ninguno: si sólo
cambias el CSS, los tramos dejan de corresponder.